*Construida de piedra de basalto gris, proveniente del volcán extinto “Malintzi”, entre los años 1569 a 1585, cuenta con un espléndido retablo de estilo barroco con estípites dedicado a San Luis Obispo de Tolosa
Carolina Miranda
Huamantla, Tlax.- En la puerta de acceso de la bella iglesia estilo barroco, los brillantes botones de los blancos y puros trajes de charro que usan dos mariachis se mimetizan con los destellos de oro que se alcanzan a ver al interior del recinto religioso.
Un pequeño niño con un guitarrón se encuentra listo para soltar las primeras notas musicales y su mirada observa aquella brillantes que emana de la Parroquia de San Luis Obispo, como si sus entrañas estuvieran bañadas en oro puro.
Si a la vista impacta la colección de pinturas religiosas, el espléndido retablo de estilo barroco con estípites dedicado a San Luis Obispo de Tolosa enamora por su belleza divina.
La discreta parroquia dedicada a San Luis Obispo de Tolosa, santo patrón del Pueblo Mágico de Huamantla, nos recuerda que fue edificada en la época colonial (siglo XVII), al lado de un convento franciscano que dejó de existir con el paso del tiempo.
El conjunto arquitectónico inició su construcción del año 1569 a 1585, aunque la parte del atrio y la capilla abierta han tenido diversas modificaciones.
Su estructura de piedra de basalto gris, proveniente del volcán extinto “Malintzi”, sobresale en una esquina de la plaza principal de esta tierra de un mundo de contrastes, con una antigua nación otomíe y náhuatl, una arraigada cultura ibérica reflejada en el arte taurino y una fe inquebrantable en honor a la Virgen de la Caridad.
Conforme se avanza por las claridosas calles que llevan al Centro Histórico de Huamantla, uno de los Pueblos Mágicos de mayor carácter de Tlaxcala, aparece la belleza de una arquitectura de sus edificios coloniales, entre ellos de la parroquia.
En su interior se destaca el retablo principal, de estilo churrigueresco y polícromo. Hacia el sur se encuentra el campanario, que fue construido después de la nave.
La planta del templo es de cruz latina y la portada consta de tres cuerpos y está decorada con cinco imágenes de alabastro intercaladas entre cuatro columnas, además de poseer una torre de dos cuerpos.
Más allá de su descripción arquitectónica, cuando uno ingresa la luz que emana su interior ilumina el alma.
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